Fandanguillo de Almería y Hey Jude

Lo que sigue es una explicación esquemática de la tesis que sostengo acerca de que el Fandanguillo de Almería se puede considerar la fuente de inspiración del motivo principal de la canción de Los Beatles, Hey Jude.
En febrero de 2006, el periódico El Mundo, edición de Almería, publicó un artículo titulado ‘Hey Jude… Lennon y Almería’, en el que se aludía a una leyenda según la cual esa canción de Lennon y McCartney es un plagio del tema principal del “Fandanguillo de Almería”. La supuesta leyenda tiene, a mi entender, su origen en un artículo que escribí hace unos quince años y que fue publicado en un periódico de Almería (Si no recuerdo mal, en el ya desaparecido ‘La Crónica’ e iba firmado con el seudónimo “Oficleido”). En él describía los hechos que ocurrieron al final de un concierto organizado por la Asociación Filarmónica de Almería, en el que el protagonista era un cuarteto de cuerdas. Como “propina”, el cuarteto interpretó una obra cuya melodía se correspondía con una canción popular muy conocida por todos, lo que dio lugar a que la sala se llenase de murmullos y cuchicheos generalizados durante unos segundos nada más empezar a sonar. Y es que la mayoría de los presentes –al menos todos aquellos con los que yo hablé- identificaron esa ‘propina’ con Hey Jude, mientras que algunos (no sé si alguien más que yo) lo hicimos con el Fandanguillo de Almería. Al final, ya en la calle, comento con otros asistentes el ‘detalle’ que habían tenido los músicos al tomarse la molestia de hacer un arreglo para cuarteto de cuerdas de la partitura original de Gaspar Vivas y tocarla esa noche aquí, en Almería. Mi sorprendente comentario dio lugar a que todos creyeran que estaba de broma, pero yo insistía en mi apreciación, hasta que finalmente me aclararon que lo que habían tocado era una canción de los Beatles. Y tenían razón. Así que ahora el sorprendido era yo.

El caso es que identificar el Fandanguillo en lugar de Hey Jude sólo podía haberle ocurrido a alguien que no conociera las canciones de los Beatles, como era el caso. Tal situación propició mi idea de que el tema de la segunda canción provenía de la primera. Hice una sencilla búsqueda en diferentes medios de comunicación, encontré en ellos los datos y fechas de la estancia de John Lennon en Almería durante los años sesenta y de ahí deduje que mi suposición podría convertirse en certeza.

No es raro que algunos temas de obras de un autor sean tomados de otras músicas anteriores e, incluso, que copie literalmente compases enteros. Es una práctica muy común y totalmente lícita si se limita a unos pocos compases o se hace como un homenaje. En la historia de la música hay ejemplos a miles. Cito un par de muestras: El tercer movimiento de la Sinfonía Nº 3, de Mahler, es una parodia (en modo menor) de la conocidísima canción popular “Frere Jacques”. El otro ejemplo se encuentra en el movimiento final (Adagio) de la Sonata para viola y piano, de Shostakovich (su última composición); en él se reconoce por completo, aunque desfigurado, al primer movimiento de la también muy conocida Sonata ‘Claro de luna’, de Beethoven.
Esta práctica tiene su fundamento en que el espíritu de cada época (vale decir: el estilo, la moda o lo esencial de cada época) influye en la siguiente por medio de un ‘afilado viento’ que sopla a través de todas las cosas, inventos y descubrimientos. Dicho ‘estilo de época’ se impone a lo largo de un determinado tiempo, durante el que domina y deja huellas en todo lo que se hace, se piensa y se escribe. Por tanto, el dominio y la influencia también se perciben en el arte en general y por supuesto, también en la música. Para decirlo en pocas palabras: nada nace de la nada.

Con este escrito espero demostrar que Hey Jude, una canción de los Beatles, está bañada de tal manera por el “espíritu” del Fandanguillo de Almería que cualquiera que conozca esta obra desde hace tiempo, sea o no almeriense, y que escuchara Hey Jude por primera vez, diría de inmediato que lo que está escuchando es el Fandanguillo. Pero voy más lejos: Hey Jude no existiría si no hubiese existido antes el Fandanguillo de Almería. Por supuesto, habría una canción con el mismo título y puede que con el mismo texto, pero no con la misma música o al menos no con el mismo tema principal.
No se trata de un plagio en sentido estricto y legalmente tipificado, pero no es difícil imaginar que Lennon probablemente le silbó o tarareó a McCartney el tema que escuchaba a diario desde el reloj del ayuntamiento de Almería y desde otro que había en el barrio de La Cañada, lugar donde estaba la casa que habitó durante seis semanas del verano de 1966. Esta escucha repetida, le incitaría a preguntar a otros el qué y el por qué de aquella música que lo despertaba cada mañana. Es de suponer que Lennon se fue de Almería con el sonsonete del fandanguillo revoloteando en su cabeza, y que, una vez en su tierra, se la diera a conocer a sus amigos músicos (George Martin, Paul McCartney y otros) ya sea silbándola, tarareándola, enseñando la partitura o una grabación en disco o cinta. (En esos años existía una buena grabación hecha por la Argentinita, fallecida en 1945, que canta y baila con taconeo, castañuelas y acompañamiento de orquesta). En definitiva, la perspicacia y curiosidad de Lennon probablemente ‘le avisó’ de que no podía dejar escapar un tema tan pegadizo y que -después de seis semanas de escucha diaria- ya formaba parte de su acervo cultural musical. El Fandanguillo de Almería se había apoderado de un rincón de su cerebro y estaba pidiendo ser utilizado.

Veamos ahora la parte musical propiamente dicha. Mis conocimientos de teoría y práctica musical, unidos a un cierto atrevimiento, me impulsan a poner en conocimiento del musicófilo en general y del almeriense en particular, mis conclusiones de tipo musical en este asunto. Tomando las partituras de ambas obras, fijémonos sobre todo en los compases que siguen a la introducción del Fandanguillo, los números 10 a 18. A continuación, considerar los compases 2 a 8 de Hey Jude. Ambos grupos son casi idénticos. Las repeticiones de frases y periodos musicales (entre dos y cuatro veces, dependiendo de la grabación que se escuche) afianzan y van reforzando esa atracción entre las dos composiciones, hasta que quedan fundidas en una.






Para escuchar la mezcla de las dos obras, pulsar en el enlace que hay en la columna de la izquierda, encima del cuadro de Longhi

Como ejemplos se adjuntan pentagramas de los compases más afines entre ambas obras.
Se podrían encontrar más compases, pero las semejanzas nota a nota no serían tan evidentes como las señaladas. Ya se ha dicho que lo importante y lo que más llama la atención es que el autor de Hey Jude ha logrado recrear el ‘espíritu’ o estilo melódico del fandanguillo, una labor encomiable por la habilidad y el sentido del estilo de la música que ha demostrado poseer. Pero si se quieren encontrar aspectos concretos en esta semejanza, he aquí algunos (referidos siempre a la melodía, no a la armonía): 1. Misma tonalidad de Fa mayor en ambas obras. 2. En las dos hay un fuerte predominio de corcheas sobre el resto de tipos de notas. 3. En cuanto al ámbito en el que se mueve la melodía, ésta discurre siempre dentro o muy cerca de las cinco líneas del pentagrama. En el fandanguillo se sobrepasan las cinco líneas sólo en seis compases de los 85 que hay en la partitura original de Gaspar Vivas. En Hey Jude no se sobrepasan nunca esas cinco líneas y su ‘carril’ –por así llamarlo- discurre entre una altura máxima de la nota Sol pegada a la cuarta línea (arriba) y una altura mínima de una nota Mi en primera línea (abajo). 4. En el aspecto rítmico destaca una cualidad que es fundamental para que una música tenga movimiento o, como vulgarmente se dice, “tenga marcha”. Se trata de la “agógica”, expresión que se refiere a las relaciones generales en la duración de las notas; al acento; a las pequeñas desigualdades, imperceptibles pero que dan vida; al “tempo” o velocidad con que se debe interpretar la obra: desde muy rápido hasta muy lento, pasando por todas las gradaciones intermedias. En resumen, agógica es todo aquello relacionado con la variación del pulso rítmico en combinación con la melodía. Cuando hay obras diferentes que coinciden en el aspecto agógico, resultan ser de ritmo, tempo y movimiento muy parecidos, lo que les proporciona características similares en cuanto al “temperamento”, el “carácter” y la “vitalidad”. Son adjetivos tomados de la psicología humana, pero aplicables en música ya que en este terreno hay que hablar mediante metáforas. Si, además de coincidir en las premisas agógicas, las melodías se parecen como si fueran hijas de los mismos padres, ahí tenemos una certeza de que, si no hermanas, son por lo menos hermanastras.
Yo veo en todo lo dicho que ese “afilado viento” procedente de la obra de Gaspar Vivas ha ido a parar a la obra de McCartney, en la que ha “marcado su huella” de manera indeleble. Termino esta propuesta repitiendo que lo más importante de mi argumentación no está en las notas, sino en el “ambiente musical” melódico, rítmico y armónico, que envuelve a las dos obras. Esa agógica, esa similitud de estilo en general y esas repeticiones de melodías y acentos, para mí son suficientes y determinantes, esperando que también lo sean para quien me haya seguido en la exposición de mis argumentos.
Federico Soria. Almería, 1 de febrero de 2010.

12-02-2010 - Dúo flauta-acordeón

PROGRAMA - concierto día 12

DÚO FLAUTA – ACORDEÓN
« De Bach … a Piazzolla »

Marc Grauwels, flauta y piccolo
Christophe Delporte, acordeón y acordina



PROGRAMA :
J. S. Bach (1685 -1750)
Sonata en do mayor
-adagio
-menuetto 1 & 2
-adagio,presto
-allegro

C.W. Gluck (1714-1787
"Tanz der Seiligen Geister" de "Orfeo y Euridice"

Giacchino Rossini (1792-1868)
Andante con Variazioni

Fréderik Chopin (1810-1849)
Variaciones sobre un tema de Rossini

Mathieu-André Reichert (1830-1880)
“Souvenir du Para“

Mathieu-André Reichert (1830-1880)
“La Coquette” Polka de Salón
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François Borne-Bizet (1835-1875)
Carmen Fantasia

Astor Piazzolla (1921-1992)
La Historia del Tango (obra dedicada a Marc Grauwels)
-Cafe 1930

Astor Piazzolla (1921-1992)
Oblivion

Astor Piazzolla (1921-1992)
Libertango
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NOTAS AL PROGRAMA

J. S. Bach
Sonata en Do mayor

Esta Sonata, BWV 1033, fue escrita para flauta sola y más tarde, un alumno de Bach le añadió el acompañamiento.

C. W. Gluck
Danza de los espíritus bienaventurados.

Pertenece a la ópera Orfeo y Euridice y en ella se describe a Orfeo contemplando a las almas benditas que ejecutan su danza en el Hades, no lejos del infierno.

G. Rossini
Andante con variaciones.

Original escrito hacia el año 1820 para arpa y viola en la tonalidad de Fa mayor.
(Rossini escribió un “Andante y tema con variaciones”, también en Fa mayor, en 1812, pero estaba destinado a cuatro instrumentos, por lo es de suponer que hoy sonará el anterior).

F. Chopin
Variaciones sobre un tema de Rossini.

Escrito en 1824 en la tonalidad de Mi mayor. El tema rossiniano es el aria “Non piu Mesta”, de La Cenicienta, y está originalmente destinado para flauta y piano.

M-A Reichert
Souvenir du Pará, Op. 10.

M-A Reichert fue un compositor y flautista belga que adquirió notable fama como instrumentista. En 1859 se establece en Brasil, donde desarrolla su vida artística hasta morir de meningitis en 1880. Pará es un estado brasileño al norte del país.

M-A Reichert
La Coquette, polka de salón.

Es la Op.8 de su catálogo, escrita para flauta y piano y conocida como el choro “As Faceiras”, muy popular en Río.

Francois Borne – Bizet
Fantasía brillante sobre Carmen.

El nombre completo de la obra es “Fantasía brillante sobre temas de Carmen de Bizet”. Compuesta por Borne hacia 1900, para flauta y piano, ha sido arreglada para varios conjuntos Instrumentales y hasta para orquesta, obteniendo siempre un enorme éxito.

Astor Piazzolla
Piazzolla no es sólo el músico de tango más célebre en el mundo, sino también un buen compositor que es interpretado por los más grandes acordeonistas, grupos de cámara y orquestas de todas las partes del mundo. Es posible que haya llevado al tango hasta sus límites, tan lejos -estéticamente hablando- que muchos tanguistas no tuvieron capacidad de acompañarlo ni de entenderlo. A los que sí lo siguieron, y a los que vinieron después, les legó el difícil problema de sustraerse, aunque sea en parte, de su influencia y de encontrar un nuevo rumbo después de su obra. Las tres obras que se escucharán esta noche dan una idea del amplio espectro estético y rítmico en el que se desenvuelve su música.
(Federico Soria)_

29-01-10 - Cuarteto Dominant

Shostakovich (San Petersburgo, 26-09-1906 – Moscú, 09-08-1975)
Cuarteto de cuerda nº 6 en Si bemol Mayor, Op.18/6




El Cuarteto Nº 6 representa un mundo alegre, desde luego mucho más alegre que su predecesor de hacía 4 años, el Quinto en Si bemol mayor. Escrito en 1956 y conociendo las penalidades pasadas por nuestro hombre bajo la bota estalinista, esta alegría no deja de estar fundada, en parte, por la desaparición del dictador en 1953. Esos cuatro años citados fueron de crucial significación en la historia soviética, que vio (entre otras cosas) el fin de un régimen y el amanecer de una nueva era. Es un cuarteto fresco y desprovisto de problemas, abierto hacia una alegría pastoril y una simplicidad casi infantiles. Sólo en dos pasajes un poco turbios y que discurren sin dejar huella, se puede sentir algo suavemente triste, pero la obra entera camina por el jovial tono campestre descrito. Seguramente es este espíritu de buen humor lo que da lugar a la idea de que los cuatro movimientos terminen con la misma característica cadencia.
El primer movimiento (Allegretto) tiene forma de sonata. En él, los elementos rítmicos y melódicos con los que comienza, se repiten de forma cíclica y serán usados a lo largo de toda la obra, sobre todo el motivo de tres notas del primer tema. La ausencia de cromatismo de esta melodía predomina en gran parte del primer movimiento y también en mucha del segundo (Moderato con moto), aunque en la sección central de éste aparecen líneas cromáticas que recuerdan remotamente el también segundo movimiento de la Sinfonía Nº 9. El tercer movimiento (lento) es una bella passacaglia, cuyas tres primeras variaciones contienen polifonía en su textura, oponiéndose a las más estáticas, pero no menos elocuentes, que les siguen. Esto lleva al Finale (Lento. Allegretto), el cual –como el primer movimiento- también tiene forma de sonata y un tema principal basado en el motivo original de tres notas. En el climax de la sección del desarrollo, el basso ostinato de la passacaglia se puede notar la presencia de un canon entre el violonchelo y la viola. Esta música apasionada pronto se abre camino hacia la intimidad pastoril del comienzo, terminando en el mismo ambiente con el que comenzó.


Puccini (Lucca, 22-12-1858 –- Bruselas, 29-11-1924)
Crisantemi, elegía para cuarteto de cuerda


Crisantemi es un movimiento para cuarteto de cuerdas escrito en 1890 en memoria de Amadeo de Saboya, Duque de Aosta. Consta de una simple y continua línea sonora en tono melancólico, como elegía que es. En realidad, son dos ideas melódicas transparentes, dignas para ser usadas en la ópera Manon Lescaut, de 1893. Hay un arreglo para orquesta de cuerdas que se interpreta con frecuencia.


Chaikovsky (Votkinsk, 07-05-1840 – San Petersburgo, 16-11-1893)
Cuarteto Nº 3, en Mi bemol menor, Op. 30.

El más conocido de sus tres cuartetos para cuerdas fue empezado a componer en París en enero de 1876, y terminado en Rusia, habiendo interrumpido la creación de su ballet ‘El lago de los cisnes’ para poder terminarlo. Dedicado a la memoria del violinista y profesor del Conservatorio F. Laub, se estrenó en 1876 en el conservatorio de Moscú, obteniendo unánime aceptación y un éxito enorme reflejado en las críticas de prensa.
Está estructurado en cuatro movimientos: 1. Andante sostenuto. Allegro moderato. Sostenuto. Es de una longitud inusual, durante la que se desarrollan sus tres partes.
Es una obra de un carácter doloroso y no cita música popular rusa. Ambos aspectos pueden ser la causa de que fuera tan querida y escuchada en el extranjero desde el principio, sobre todo en Alemania. La parte central, allegro moderato, está concebido como un vals triste de profunda melancolía. 2. Allegro vivo e scherzando. Es un intermedio en forma de lied y carácter ligero. Su aspecto feliz contrasta con el melancólico del primer movimiento.
3. Andante fúnebre e doloroso ma con moto. Es el movimiento cumbre de este cuarteto. Se dice de él que es un Requiem instrumental, que inaugura la serie de homenajes fúnebres en la música de cámara rusa. El violín solista representa al difunto. El comienzo tiene forma de rondó y sus primeros acordes, con la sordina en los instrumentos, nos ofrecen una visión lúgubre de la muerte y nos habla de los momentos tristes por los que pasaba el compositor. Ese año decidió casarse sólo para anular en lo posible los sufrimientos sociales (y personales) que le provocaba su condición de homosexual. El remedio, sin embargo, resultó peor que la enfermedad. 4. Finale. Allegro non troppo e resoluto. Aquí nos encontramos en el lado opuesto del movimiento anterior; el júbilo y la alegría indican que la vida recupera el vigor de siempre. Así transcurre hasta el final en que unos compases recuerdan la introducción del primer movimiento, cerrándose el círculo con la advertencia de que estamos ante una música fúnebre.